
No sé cuántas veces hemos explicado el porqué de nuestro nombre, pero cada vez que alguien nos pregunta: “¿Qué significa R de Marcela?” nos hace más ilusión contarlo.
Por si aún no lo sabes, nosotras (Paula y Marta) somos primas, y al igual que nuestras madres, hemos crecido como hermanas.
Este es el motivo y el origen de nuestra “R”, la inicial de nuestro apellido común, Remartínez.
Pero.. ¿Y por qué Marcela?
Nuestra infancia ha estado marcada por momentos en familia, donde no había hueco para estar triste ni mucho menos aburrirse.
Éramos, junto con el resto de primas, “la alegría de la Casa del abuelo”. Como él decía : “¡Necesito ruido! Y cuando faltáis se nota que no estáis”
Esa Casa que con tanto cariño recordamos es Villa Marcela.

Los días allí pasaban como minutos, como cuando ensayábamos coreografías para sorprender a nuestra familia en Nochebuena. Los retos de conseguir el último “polo flash” del congelador. Los paseos a nuestras muñecas y las mañanas de verano donde las vacaciones pasaban en un santiamén.
Donde siempre celebrábamos la vida: nuestros cumples, comuniones, aniversarios, pedidas, los reencuentros después de mucho tiempo sin vernos. Marta vivía en Guadalajara y Paula en Melilla.
Y qué bien que siempre haya una buena excusa para juntarnos y celebrar, ¿No?
Allí hemos vivido muy felices, de verdad. En una burbuja que ha marcado nuestra infancia, que vive en nuestro presente y que es el motor que impulsa nuestro futuro.
Esa casa fue el escenario donde tuvimos la suerte de poder disfrutar. También fueron los ojos que no nos dejaron de mirar desde que nacimos, al igual que a Lulu y Marta (nuestras madres), a nuestros 10 tíos y 15 primos.
Siempre ha sido el punto de reunión por excelencia.

Y pensarás… ¡Vaya locura debió ser!
Pues sí, lo era, pero también uno de los regalos y el ejemplo más bonito que puede darte tu familia sobre la importancia de crecer estando juntos.
Y aunque hace un tiempo el abuelo Mariano nos dejó, nosotras seguiremos viviendo en esos momentos que se esconden en cada rincón de Villa Marcela, donde nunca faltaban las ganas, la ilusión, el cariño y “el ruido” como él decía.
Y así se encendió la luz de una nueva ventanita de la que ahora es “Nuestra casa”, R de Marcela. Donde compartimos, aprendemos, reímos y lloramos de alegría. Donde hacemos lo que más nos gusta: Organizar bodas.

“Nuestros novios”, como nosotras decimos, son quienes dan sentido a este proyecto y los que hacen que cada boda que organizamos sea especial.
Nos encanta que nos acompañéis en este capítulo tan nuestro y que vivimos con tanta emoción.
Porque trabajamos para que cada boda sea el reflejo de seguir celebrando lo que somos y lo que nos une.
Bienvenidos a nuestra historia, que ahora también puede ser la vuestra. Bienvenidos a R de Marcela.
