La moda nupcial no tiene límites, y cada semana las novias nos lo demuestran con looks que desafían tendencias y redefinen la elegancia. Las capas y los abrigos están marcando el camino para las novias de 2025, pero hay quienes han decidido adelantarse y sorprendernos antes de que esta tendencia deslumbre en las bodas.
Marta es una de esas novias inolvidables. Su look, diseñado exclusivamente para ella por la firma española Helena Mareque, ha cautivado a todos. Un vestido único, lleno de personalidad y con detalles que lo convierten en una auténtica obra de arte.
«Sabía que quería un vestido minimalista, que si pasaba el tiempo me siguiera viendo bien y muy yo, básico pero con algo especial.»

Su elección fue un diseño sencillo pero cargado de detalles especiales. Un vestido de silueta elegante con escote halter, acompañado de una espalda espectacular adornada con pedrería. Sin embargo, lo que realmente ha hecho de su estilismo algo inolvidable han sido sus dos capas de inspiración vintage, cada una con un encanto propio.
Para la ceremonia, Marta lució una capa con capucha de una tela muy invernal con delicadas plumas y un lazo negro, un diseño digno de un cuento de hadas, perfecto para una boda otoñal. Más tarde, cambió a una capa más fluida, aportando movimiento y ligereza a su look nupcial.


“Me puse una capa con capucha en honor a mi tía, que en los años 60 llevó un vestido de novia con capucha en lugar de velo. Después me cambié a una capa de seda pintada a mano por Genoveva Hita, que colaboró con Helena para plasmar unas preciosas grullas que parecía que se moviesen”

Desde siempre, Marta ha sentido una profunda admiración por la cultura japonesa, una inspiración que no podía faltar en su gran día. Por eso, quiso que su sobrina Carlota compartiera con ella un detalle muy especial: una capa pintada a mano, reflejando la misma esencia artística y delicada que la suya. Un gesto lleno de significado que unió aún más a ambas en un día inolvidable.
“Me hacía mucha ilusión que mi ahijada, que iba a ser la única niña de arras, llevase el mismo dibujo en una capa blanca con capucha (una mini versión de mí) pero en vez de grullas adultas, las crías. Fue muy especial para las dos”.


Pero eso no es todo, los complementos de Marta también tenían una historia que contar. Llevó los pendientes favoritos de su madre, su anillo de pedida y una pulsera con un valor sentimental incalculable: un regalo de sus suegros que perteneció a la tatarabuela filipina de Enrique, su marido. Esta joya familiar ha pasado de generación en generación hasta llegar a ella, cinco generaciones después.

En sus pies, unas sandalias metalizadas de Aquazzura añadieron un toque moderno y sofisticado. Y para la fiesta, una diadema de plumas de Balel, a juego con las grullas de su vestido, completó su look con un aire etéreo y mágico.


Marta ha demostrado que la moda nupcial es, sobre todo, una expresión de la personalidad y la historia de cada novia. Con su estilo, ha marcado tendencia y nos ha recordado que en el día de tu boda, lo más importante es ser fiel a ti misma.
Fotógrafo: Kiwo Studio